Historias de Atacama

Cordillera de la Sal: lo que cuenta el paisaje

Capas que se doblan, depósitos de sal y dunas entre los cerros. Descubre cómo se formó este paisaje cerca de San Pedro de Atacama y qué detalles puedes reconocer durante tu visita.

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La Cordillera de la Sal despierta preguntas con solo observarla: ¿por qué algunas capas están inclinadas?, ¿de dónde provienen las franjas claras?, ¿cómo llegó la arena hasta las dunas?

En Jatun Mayo queremos acercarte a esa historia. Comprender algunos de los procesos que dieron forma al territorio permite reconocer detalles que una primera mirada puede pasar por alto.

El Valle de la Luna forma parte de esta cordillera. Allí, las capas de roca, los depósitos salinos y las dunas reúnen huellas de distintos procesos geológicos. [1][2]

Sedimentos que se convirtieron en relieve

La Cordillera de la Sal se encuentra dentro de la cuenca del Salar de Atacama, donde se acumularon materiales procedentes de su entorno. Parte de su registro reúne sedimentos transportados por el agua y depósitos de sales formados cuando la evaporación favoreció su concentración y precipitación. [1][3]

Con el tiempo, procesos tectónicos plegaron, desplazaron y elevaron las capas. Por eso hoy pueden aparecer inclinadas o dobladas en los cerros. La sal también participó en esa deformación, de manera diferente según el sector de la cordillera. [1]

Durante la visita, intenta seguir una franja visible en una pared desde el recorrido habilitado. Observar si mantiene su inclinación o describe una curva ayuda a reconocer que las rocas también conservan las huellas de su movimiento.

Por qué se llama Cordillera de la Sal

Su nombre tiene un fundamento mineral: entre sus componentes se encuentran la halita, conocida como sal común, el yeso y otros materiales que se intercalan con las rocas sedimentarias. [4]

La sal interviene también en la transformación del paisaje. El agua que circula por fracturas y capas puede disolver minerales y transportar sales; cuando se evapora, puede dejar nuevos depósitos. Incluso en un entorno muy árido, las lluvias ocasionales contribuyen a estos procesos. [5]

Así, una superficie salina forma parte de una historia que combina acumulación, deformación y transformación. Su presencia permite conectar el aspecto actual del terreno con procesos que ocurren a distintas escalas de tiempo.

Bandas claras y formas de una ladera rocosa del Valle de la Luna.

Las dunas cuentan otra parte de la historia

En el Valle de la Luna, el viento ha transportado arena desde áreas próximas y esta se ha acumulado entre los relieves de la Cordillera de la Sal. Las dunas permiten reconocer ese proceso junto a las capas rocosas deformadas. [2]

Detente a observar dónde termina la arena y comienza la roca, cómo se encuentran sus formas y qué diferencias de textura puedes distinguir. Una misma panorámica puede mostrar varias etapas de la construcción del paisaje.

Qué mirar cuando estés allí

Para mirar con más atención, te proponemos tres puntos de partida:

  • Las capas: sigue sus líneas y cambios de inclinación.
  • Las superficies: observa contrastes de textura, sin identificar minerales únicamente por su color.
  • Las dunas: fíjate en cómo se distribuye la arena entre los cerros.

Puedes hacerlo desde los espacios habilitados, respetando las indicaciones del lugar. No necesitas reconocer cada roca para disfrutar la visita: detenerte en un detalle y relacionarlo con el conjunto ya abre una forma más atenta de descubrir Atacama.

Si estás preparando tu viaje, continúa con nuestra orientación sobre qué excursiones hacer primero o explora nuestras formas de viajar por Atacama.

Fuentes consultadas
  1. Rubilar, J., Arriagada, C., Becerra, J., Bascuñán, S. y Martínez, F. (2018). Structure of the Cordillera de la Sal: A key tectonic element for the Oligocene-Neogene evolution of the Salar de Atacama basin, Central Andes, northern Chile. Journal of South American Earth Sciences, 87, 200–210. Resumen y referencia en el repositorio de la Universidad Andrés Bello. DOI: 10.1016/j.jsames.2017.11.013.

  2. Mergili, M. (2018). Imaggeo on Mondays: Cordillera de la Sal. European Geosciences Union. Publicación del autor.

  3. Muñoz, N., Charrier, R. y Jordan, T. (2002). Interactions between basement and cover during the evolution of the Salar de Atacama Basin, northern Chile. Revista Geológica de Chile, 29(1). Artículo científico en SciELO.

  4. Ministerio de Bienes Nacionales. Santuario de la Naturaleza Área del Valle de la Luna. Ficha patrimonial.

  5. De Waele, J., Carbone, C., Sanna, L., Vattano, M., Galli, E. y Forti, P. (2017). Secondary minerals from halite caves in the Atacama Desert (Chile). Resumen de investigación en el repositorio institucional del CNR.